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Mi obsesión

Me desperté pensando en que ya debes estar despierto, como hice ayer, como anteayer, como los días anteriores también. Me fui a bañar mientras escuchaba canciones que me hacían acordar a vos, y si no lo hacían yo las adaptaba, imaginándome para divertirme posibles escenarios futuros que nos encontraran juntos, muy juntos, tan cerca que pudiéramos reírnos del destino, y me vestí con la remera que usé la última vez que te vi aunque eso fue casualidad, pero gracias a esa casualidad volviste a mi cabeza, y digo volviste como si alguna vez te fueras, como si no te hubiera hecho socio vitalicio, como si mi mente no pensara constantemente no solo en mi, sino en nosotros. Caminando hacia el trabajo me distraje recordando la última vez que te vi, pensando en lo cálida que era tu sonrisa, en lo que sentí cuando nuestras manos se entrelazaron, en el beso de despedida, y me emocioné tanto que por un segundo me olvidé que estaba en el colectivo, o quizás ya no estaba ahí sino allá, en dónde esa ve...

Distancia

Cosas que aprendí desde que te quiero: El número de pasos que suponen 1 kilómetro, los días de caminata que google maps dice que necesito para ir a verte, cuántos dólares sale el pasaje en cada página, la frecuencia con la que aumenta el valor de los vuelos, los meses más económicos, las escalas que podría hacer para descontar el valor de lo directo. La cantidad de veces que se puede volver a mirar una foto, a ahorrar y resignar otros planes mientras lucho por lo que siento. Que las otras veces no fue amor, porque hasta esperar el colectivo me parecía una pérdida de tiempo, las horas y los minutos que tardo hasta tu aeropuerto, que tu ciudad tiene puerto, que el inventor de skype se merece el cielo. Que si vos me decís que somos posibles yo lo creo. Que el amor es la locura más cuerda del mundo. Que vemos la misma luna, que desear algo con locura te vuelve infantil. Cada dato idiota sobre que el destino existe, la leyenda del hilo rojo, a pedirle deseos a las pestañas, a las velita...

Bajar mis defensas

''¿Podría ser este un buen lugar para bajar mis defensas?'' ¿Está bien si en tu nombre, por fin, no encuentro peligro alguno? ¿Hago bien estando desnuda frente a tus ojos? Y no hablo de esa desnudez, hablo de otra, hablo de todo lo que te dije en esa carta, de haberme expuesto como nunca antes y de que por alguna razón, me siento cómoda en esa exposición. ¿No me equivoco en sentirme a salvo? ¿Por qué ser frágil con vos, me hace sentir así de fuerte? Es que nunca lo hago, nunca me dejo ver de esta manera, nunca expreso mis emociones de forma tan clara porque siempre vivo con la cobardía de impedir que me destruyan, y ahora vos podrías destruirme, podrías solo con un susurro, ¿Por qué no me molesta? Creo que incluso sonreiría si decidís hacerlo, y me pondría contenta de haberme arriesgado una vez en mi vida a que me lastimen. Creo que disfrutaría de ver que se siente, y te agradecería la nueva experiencia. Estoy completamente desnuda frente tuyo, y se siente bien, se si...

Si tuviera tan sólo un día

Si tuviera tan sólo un día, a mi corazón le bastaría. Pero ese día es imposible, aunque resignaría lo que fuera por tenerlo. Te abrazaría más fuerte, dejaría de crear una pared ficticia entre nuestros cuerpos por miedo a acercarme, y te diría que te quiero, te lo diría aunque sospeche que ya lo sabes, aunque sepa que estoy sonando repetitiva, aunque me de cierta timidez demostrarlo, dejaría de usar el celular porque vos estás enfrente y el resto en ese instante sobra, y te regalaría tu chocolate preferido, porque los detalles importan, me reiría de tus chistes más fuerte que antes, sin importar quién se diera vuelta a mirarnos, y dejaría mis preocupaciones de lado para disfrutarte, porque ahí nada dolería, y porque ahora sé que todo lo demás podía esperar, ahora sé bien que hay una sola cosa en la vida que realmente es irremediable. Te miraría fijo prestando atención, intentaría que no se me pase por alto ningún gesto para después poderte recordar mejor, y que así los días que le ...

F r a g i l i d a d 📝

Sonrisas forzadas, camas desconocidas, tragos fuertes y puros, rostros nuevos que son más de lo mismo, cada vez, maquillaje que no alcanza a cubrir algunos vacíos, calor ajeno mientras este frío permanece intacto en mi pecho. Mi corazón desnudo y expuesto en una carta que todavía no leíste porque no era tan importante, o no soy tan importante, o no era, o no soy... Confusión. Ya no sé que siento, solo se bien lo que no. Y a veces me gustaría poder correr lejos de mí como quién le escapa a sus miedos, a veces siento que eso simplificaría las cosas. Y si yo no fuera yo, la gente me miraría cuando me ve, tal vez leerían mis palabras cual si se dieran cuenta que tengo mucho para decir, cual si algo de eso interesara. Por ahí esa carta no sería un papel desperdiciado que hoy desearía poder tener en mis manos para quemar, por ahí yo no me sentiría ese papel desperdiciado que ya no tengo forma alguna de recuperar. La felicidad es frágil como las expectativas. ¿En qué momento se derribó todo l...

Perfección

En un planeta que nosotros, los humanos, no descubriríamos hasta el año 2045, existían unos seres extraterrestres distintos a lo que nosotros creíamos que podíamos encontrar. Por siglos nos dedicamos a imaginarlos, y de algún lugar surgió esa imagen de ser lánguido y verde, pero ¿A quién le creímos esa figura? Es lo que hacemos porque lo necesitamos: Si no podemos asociar una palabra a una imagen nos desesperamos, porque creemos que -tenemos que- entender, y entonces recurrimos a la imaginación, pero en el planeta Iris sus terrestres no eran ni lánguidos, ni verdes. Eran perfectos. Ojo, la perfección como concepto tampoco existe, pero nosotros los humanos nos creamos un estereotipo por esto de buscar tener una imagen para todo. Ahora cierren sus ojos e imaginen a un hombre perfecto y a una mujer perfecta, lo que ustedes consideren como sinónimo de perfección. ¿Lo hicieron? Justo así eran los habitantes de Iris, el planeta que descubriríamos en el año 2045, porque tenían una característ...

Despedida

¿Por qué se siente como una despedida? Tus manos en mi cuello, mis brazos rodeando tu cintura, tus besos en mi espalda ¿Por qué tuve esa certeza cuando te miré a los ojos? Que era la última vez. ¿Fue la última vez? Porque podría jurar que no me equivoqué, puedo jurar que se sintió como un final. ¿Está todo en mi cabeza? ¿Me estoy enredando en mis pensamientos? ¿Es mi inseguridad hablando? ¿O la que habla es mi intuición? Algo cambió, y se volvió frío, algo en tu mirada se disipó, quizás sea la ternura que encontraba escondida, la que me hacía creer que tal vez esta vez... Pero se ve que dar segundas oportunidades siempre fue un grave error. Algo cambió, y a ese algo no puedo ponerle nombre, no es que hubiera pasado nada explícito, no es que fuera una cosa que hayas hecho o dicho, no es que tenga forma de explicar lo que sentí, sólo sé que no voy a volver a verte, lo sé porque a veces simplemente lo sabes. Sé que la última vez que te vi nos despedimos, sin decirnos chau, sin palabrer...