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Decepción

La decepción, la verdadera decepción en mí, tiene un solo efecto: no puedo escribir nada. Jamás eternizaría en palabras, ni siquiera horribles, a alguien que realmente me decepcionó. No te mereces ser un escrito cruel, porque incluso ese escrito puede tocarle alguna fibra a alguien. Y yo no quiero que una persona como vos pueda tocar a nadie, excepto para darle frío. Yo sé que eso es lo que hago con lo que me hacen, que habla bien de mí, que cada uno da lo que es, y que se yo. Pero con vos voy a hacer una excepción. No te quiero dar el lujo, después de todo, de sentirte importante, ni de lograr ser algo que sin mí jamás serías. Porque ya no me tenés a mí para serlo.

Me voy.

Me voy.  Pero antes te voy a decir algunas cosas: 1) tu perro es insoportable 2) el chocolate que me regalaste lo regalé, porque nunca me escuchaste cuando te dije que las pasas de uva no me gustan. 3) nunca me escuchabas. 4) cuando me escuchabas te asegurabas de hacerme sentir con algún gesto que te molestaba que hablara tanto. 5) el día que me dijiste que me necesitabas y fui, no me necesitabas a mí. Necesitabas un psicólogo. 6) te las arreglaste para hacerme sentir, desde el primer día, usada. 7) eras tan frío que duramos un verano que se sintió invierno. 8) te extraño. no a vos. extraño pensar que eras algo que no eras. Extraño emocionarme. Hace mucho no me emocionaba como para que la primera vez después de tanto tiempo fuera así de trágica. 9) tengo un inmenso miedo: que la próxima vez que conozca a alguien mi inseguridad sea que me haga lo que me hiciste vos. 10) me duele que me hayas mentido.  no tenías que mentirme. No necesitabas hacerme s...

Siempre el mismo final

Podría afirmarle a cualquiera que esto que siento lo desencadenó tu ausencia. Podría mentirles, a todos, y decir que lo que me duele es nuestro final, y no la repetición infinita e incesante de siempre, cada vez, todas las veces, el mismo final. Podría jurar que extraño tus besos, para no admitir la verdad: no había llegado a memorizar tus besos, no recuerdo su sabor, y no sé qué besos extraño. Quizás todos, o tal vez ninguno. Puede que esto que siento no sea un desamor, porque si fuese un desamor nada tendría sentido. Soy consciente de que lo que no existe no puede destruirse, ni desarmarse, ni desmoronarse: yo no te quise. No tuve tiempo de llegar a quererte. De hecho ni siquiera sentía que pudieras ser merecedor de mí. De hecho tu presencia no me llenaba y me sabía a poco, como las otras. Nuestra historia terminó antes de empezar. Lo que me destruye es que todo siempre desemboque en el mismo lugar. ¿No fueron varias historias las que no llegaron a contarse ya?, ¿no me sucedió dem...

Pd: no te quiero

Estuve por decirte ''te quiero'' por primera vez, en cuatro oportunidades. La primera fue hace un mes, cuando te vi llorar. Casi lo hago, pero era pronto, y yo no soy de tomar iniciativas. Jamás, en el amor, supe diferenciar exposición de vulnerabilidad. En cambio, te di un abrazo.  La segunda fue por mensaje. Me estabas contando algo que te entristecía. ¿Por qué no lo escribiría? Entonces me detuve: pensé que hace tres años no le digo a ningún chico que lo quiero, y que era algo muy valioso para mí. Decidí esperar.  La tercera fue hace tres semanas. Estábamos acostados, a punto de dormirnos. Casi lo susurro, porque todo parecía marchar bien. Pero ¿si te asustabas? Las palabras se estancaron en mi garganta, y de algún modo lo que iba a decir se convirtió en otra cosa. Te dije que la pasaba bien con vos. (...Eso te asustó). La cuarta vez fue hace ocho días, cuando decidí que no podíamos seguir así. Me estabas lastimando. No me importaba ya obtener o no respuesta...

Nuestro mejor momento

Tal vez nuestro mejor momento fue ahí, en la playa. Vos estabas mirando hacia el mar, y el atardecer, y yo te estaba mirando a vos. Vos estabas sonriendo, y tocando la arena con tus manos, y yo acariciándote y pensando. Y pensaba en la suerte que tenía de poderte tocar. Pensaba que no me había equivocado cuando le dije a mi amiga que nunca había sentido algo así.  Todavía lo pienso: no me equivoqué. Todavía no sentí algo así. Y sigo pensando, para qué ocultarlo, que si fuera a la playa con otro, con cualquiera, mi vista se dirigiría al mar. Quizás ahí marcaste la diferencia. El paisaje frente mío era bellísimo.  Pero la persona al lado mío, superaba con creces todo lo demás. Y, a veces, cuando conozco a otras personas, me seguís protegiendo. Porque cuando otros me duelen, yo vuelvo a esa tarde. Te puedo recordar sonriendo. Y recuerdo lo que pensé. Pensé que éramos imposibles, sí. Pero que no era imposible querer así de mucho. Que no era imposible, para mí, sentirme ta...

Mi adiós

Yo no necesito llamar tu atención de formas humillantes, porque yo tengo la razón, y la razón no necesita de pretextos para hacerse notar. La razón es un susurro tranquilo que cuando te canses de hacer el ridiculo vas a escuchar: me alejé porque antes y después de que me aleje, te encargaste de hacerme sentir segura con mi decisión. No lo hagas todavía más vergonzoso, y aceptalo, porque siempre lo supiste: me estabas perdiendo, y ahora que me perdiste, seguís dándole motivos enormes a mi adiós.

Después del minuto ocho: adelanto

23/03/2018 Dormí toda la tarde para olvidarme de lo frustrada que me sentí ayer por la mañana. Me levanté a las cinco y me fui al salón de fiestas. Esa noche había un casamiento. No hay nada que deteste más que cuando tocan casamientos. Lo peor de dos mundos, segunda parte. Para mí, la más tediosa. Los vestidos de fiesta, los trajes elegantes, la alegría de todas las personas a flor de piel, los perfumes importados, las sonrisas forzadas. Nadie desencaja. Todos están estúpidamente contentos. Los novios se casan. El resto festeja. Son partícipes de una gran farsa. La quinceañera cumple años. El resto festeja. Creyendo que hay algo que celebrar en estar un año más cerca de la muerte. La música a todo volumen, la animación que en cada evento dice lo mismo cambiando los nombres, los videoclips que jamás en la vida le interesaron a nadie, llenos de fotos viejas, destinados a no volver a verse más. Dinero gastado en fingir que la vida es eso. Y yo ahí, en el medio, pasando ...