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Perfección

En un planeta que nosotros, los humanos, no descubriríamos hasta el año 2045, existían unos seres extraterrestres distintos a lo que nosotros creíamos que podíamos encontrar. Por siglos nos dedicamos a imaginarlos, y de algún lugar surgió esa imagen de ser lánguido y verde, pero ¿A quién le creímos esa figura? Es lo que hacemos porque lo necesitamos: Si no podemos asociar una palabra a una imagen nos desesperamos, porque creemos que -tenemos que- entender, y entonces recurrimos a la imaginación, pero en el planeta Iris sus terrestres no eran ni lánguidos, ni verdes. Eran perfectos. Ojo, la perfección como concepto tampoco existe, pero nosotros los humanos nos creamos un estereotipo por esto de buscar tener una imagen para todo. Ahora cierren sus ojos e imaginen a un hombre perfecto y a una mujer perfecta, lo que ustedes consideren como sinónimo de perfección. ¿Lo hicieron? Justo así eran los habitantes de Iris, el planeta que descubriríamos en el año 2045, porque tenían una característ...

Despedida

¿Por qué se siente como una despedida? Tus manos en mi cuello, mis brazos rodeando tu cintura, tus besos en mi espalda ¿Por qué tuve esa certeza cuando te miré a los ojos? Que era la última vez. ¿Fue la última vez? Porque podría jurar que no me equivoqué, puedo jurar que se sintió como un final. ¿Está todo en mi cabeza? ¿Me estoy enredando en mis pensamientos? ¿Es mi inseguridad hablando? ¿O la que habla es mi intuición? Algo cambió, y se volvió frío, algo en tu mirada se disipó, quizás sea la ternura que encontraba escondida, la que me hacía creer que tal vez esta vez... Pero se ve que dar segundas oportunidades siempre fue un grave error. Algo cambió, y a ese algo no puedo ponerle nombre, no es que hubiera pasado nada explícito, no es que fuera una cosa que hayas hecho o dicho, no es que tenga forma de explicar lo que sentí, sólo sé que no voy a volver a verte, lo sé porque a veces simplemente lo sabes. Sé que la última vez que te vi nos despedimos, sin decirnos chau, sin palabrer...

Miradas

Miradas Me tropiezo por donde vaya con miradas vacías, indiferentes y frías. En un momento me pareció que me estaban acusando de algo, con el ceño fruncido en gesto de desaprobación, pero ahora comprendo que no me registran. Es como si estuvieran viendo más allá de mí. Como si fuera invisible o estuviera muerta. En un momento creí que me observan con desprecio y con prejuicios, cual si no valiera nada. Como si molestara mi existencia. Ahora entiendo que no molesta porque no interesa, y siento como de pronto me vuelvo diminuta y me invade una ira que desconocía que tenía dentro, o tal vez es tristeza disfrazada de enojo. Nadie considera que mi presencia ocupa espacio. ¿Ocupo espacio? Entonces te extraño, aunque no debería, aunque me prometí una y mil veces que pasaría página, aunque tus ojos ya no se posan en mí porque ya no estás. Pero te extraño, y más por ellos que por vos, porque me congela el autoestima que me miren de esta manera, siempre de una forma tan cruel, desconsiderada, ap...

Claustrofobia

Estoy encerrada. No puedo ver nada porque la oscuridad no me lo permite, pero el lugar es tan diminuto que me empieza a faltar la respiración. Necesito ayuda pero no la consigo. Empiezo a sentirme claustrofóbica, molesta, y que yo ya no soy yo sino otra, una persona que no es libre, eso, una persona que no se puede mover, y ese encierro te cambia, porque te desespera. Me empiezo a sentir atada, diferente, asustada, como si las paredes se siguieran achicando, como si me estuvieran a punto de aplastar. Mis relaciones no funcionaron, porque cada vez que estuve dentro de una, la única cosa que quería hacer, era salir. Sol iannaci

Lo que tiene que ser

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- Supongo que lo que tiene que ser va a ser, ¿No? - Te escuché decir esa madrugada en la parte trasera del auto que te prestaba con frecuencia tu papá, cuándo todavía éramos dos veinteañeros que no tenían mucha idea de nada. Creo que la vida consiste en lo que se podría dividir en dos grandes etapas: La adolescencia es la primera, en la que todo sucede lento, tan lento que te pones a pensar si estás avanzando o si estás varado en lo que va a ser el resto de tus días, y la otra etapa comienza una tarde cualquiera, en la que miras para atrás y te das cuenta que absolutamente todo cambió y que en algún punto creciste, y la vida, la tuya, tomó una dirección definitiva. Pero en ese entonces éramos más jóvenes, y yo tenía preocupaciones encima que a veces te dejaba cargar un ratito, porque sabías alivianarlas. Vos me comprendías inclusive más que yo misma aunque en esos años era complicada, y varias veces me había puesto a pensar seriamente, aunque era poco creyente y bastante racional, q...

Desamor propio

''Estás más flaca'', me dijiste apenas me saqué el vestido y te dejé ver mi cuerpo, otra vez. Lo dijiste de forma desinteresada, sin un rastro de preocupación en tu voz. Yo no estaba ''Más flaca''. Yo me había consumido. Había perdido (De forma intencionada) 10 kilos que no me sobraban, y me encontraba al borde de un abismo por decisión propia. Esos 10 kilos habían significado dedos en una garganta lastimada, lágrimas encima de una balanza mientras me arrancaba hasta los aritos, por si pesaban, y una imagen frente al espejo que me generaba repulsión, porque no me veía más flaca, todavía no lo hacía. Yo estaba absolutamente segura de que algún día iba a estar 100% conforme, el problema que no veía era que cuando estás sentado en el borde de un abismo, no queda mucho más para caminar. Tampoco le prestaste atención a los moretones, a la piel amarilla, pero yo lo hacía, constantemente. El solo hecho de poder tocarme huesos que antes no, me generaba placer, ...

Una tragedia anunciada

Mis zapatos eran de color mostaza suave, y el sonido que se producía al pisar la inmensurable cantidad de hojas que teñían el suelo de beige era el de un dulce crujido, ese que te dice que estás en otoño, pero para nosotros era verano. Te miré a los ojos cuando nos recostamos en el pasto, sobre una manta roja que había encontrado en el fondo de la casa de mis papás, porque sabía que aunque a vos no te iba a molestar sentarte sobre el césped, yo tenía puesto mi nuevo vestido negro que no quería ensuciar. Sospeché antes de elegirlo que iba a tener frío, pero también supe que te iba a gustar como me quedaba, y ese día quería estar linda para vos, porque todo era reciente. Pero en fin, me fui por las ramas, eso es algo de lo que te quejabas mucho, no en ese entonces sino después, cuando ya nada era tan fresco, cuando ya no éramos verano, cuando las discusiones me hacían llorar e intentaba descifrar constantemente cuál había sido el momento exacto en el que algo había cambiado, y que er...