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Desde un avión

Desde un avión  A una distancia considerable somos insignificantes, desde un avión por ejemplo. La ciudad se ve cual si fuera una gran maqueta de algún estudiante de arquitectura. Parece falso, irreal, todo lo que nos sorprende por su inmensidad a diario, se ve diminuto, y siempre utilizo ese momento para darme cuenta de la innegable verdad que afirmé al principio: Somos insignificantes. Nuestra existencia tal vez también lo sea, nuestros problemas son de importancia cero para el mundo real, nuestra tristeza no detiene a la vida de seguir su ciclo, nosotros como seres humanos no somos más que un punto en esa inmensa maqueta, que podría seguir sin nosotros, y que de hecho, lo va a hacer. Nuestro tiempo es limitado, contado, calculado, y después vendrán otros, y algún día vamos a dejar de ser recordados por quienes más nos quieren, y a volver a morir. Es un panorama desalentador, ¿No? El saber que nuestra entera existencia para el universo no significa casi nada, pero también es u...

Cartas tristes

Antes de conocerte escribía cartas tristes sin destinatario. Ahora todas van a parar a tu buzón, ese lleno de mensajes que nadie responde. Supongo que todos saben que mis escritos y mis letras tienen un nombre implícito, deduzco que por eso pueden transmitir algo, hacer sentir: Porque doy fe de que la tristeza se contagia. Pero mis escritos tristes te guardan esperanza, son una dulce melancolía, un deseo de encontrarte de nuevo en algún momento, y una nostalgia acumulada por haberte tenido que perder. Yo también te guardo esperanza, para qué mentirte, la deposito toda en mis textos, y escribirte es mantenerla viva, porque no quiero darme por vencida a la fuerza, porque no quiero obligarme a soltar una conexión que no me quiere soltar a mí. Yo te quiero, y no me da vergüenza decirlo, y no me molesta que nadie lo entienda, para serte sincera yo tampoco lo hago, y por eso me parece mágico, ¿habrá algo más mágico y honesto que un sentimiento que no se comprende con la mente racional? ...

Amistad que ya no es

No me considero una persona ingenua, pero en nuestra amistad creí casi ciegamente, bajé la guardia porque eran años, porque éramos vos y yo, por las palabras que nos dedicábamos que hablaban de un para siempre, porque no te sentía capaz. Ahora sé que si hasta ese momento no me habías lastimado, era solo porque no se te había presentado la oportunidad. Tu traición me dolió como duelen las cosas que no te esperás, como un golpe por la espalda, como una mala noticia de esas que en un segundo lo desmoronan todo. Y te perdoné, te perdoné en contra mío y a favor tuyo, lo hice porque no me escuché, porque preferí no perderte, cerrar los ojos y hacer de cuenta que no había pasado nada. Quizás porque no podía ni quería creer que tantos años se estaban yendo por la borda, ahora entiendo que a esa borda nos arrojaste vos porque en el segundo en el que decidiste lastimarme, todo lo que vivimos y podríamos haber vivido no te importó en lo absoluto: yo no te importé en lo absoluto. Existen decepc...

Te quiero

Te quiero un montón, a veces soy fuerte, o cobarde, y me lo guardo, a veces soy fuerte, o cobarde, y lo escribo. Se lo digo al mundo, porque no me importa que se enteren todos, mientras aterrorizada espero que no lo leas, porque quiero desesperadamente que lo sepan todos, todos excepto vos. Es que yo sé que algo sabés, porque se me escapa, porque se me denota en cada palabra, en la forma esta que tengo de no poder ignorarte ni intentando hacerlo, porque cuando estás cerca algo en mi cambia, porque cuando se trata de vos toda la frialdad que tengo con el resto, se convierte en una dulzura que solo tu nombre sabe provocarme. Yo sé que algo sabés, lo sabés porque hay una versión mía que te pertenece solo a vos, una que solo existe porque vos la inventaste, y a mi me gusta ser esa, a mi me gusta la mujer que me hacés ser cuando estás. No sé si guardarme todo este amor es ser fuerte, o cobarde. A veces siento que me desborda, y que entonces no demostrártelo como quisiera hacerlo es un ac...

Venganza

Escribió en una lista todos los nombres que recordaba con rencor, nombres que le traían a flote momentos que dolían, mentiras que seguían frescas, heridas que no cicatrizaban, y llevó a cabo su plan. Desde ese mismo instante iba a dejar de poner la otra mejilla, porque ya no soportaba ningún golpe, iba a dejar de ser la persona ingenua que todos habían conocido, porque no le provocaba más que decepciones, e iba a volver a empezar en un mundo en el que se pagaba con la misma moneda, porque el karma por si mismo nunca hacía su trabajo, y soportarlo todo se sentía como dejarse menospreciar una y otra vez, ¿Pero qué si existía una forma de sanar? ¿No era lo que todos siempre habían merecido? ¿No sería una manera de sanar un poco de la humillación que sentía por la bondad que hasta ese momento se había pasado repartiendo? ¿No era una especie de retribución justa y equitativa el simplemente ser con el resto, como ese resto es con uno? Escribió en una lista todos los nombres que recordaba co...

Miedos

Supongo que todos tenemos miedos que no son nuestros, yo tengo miedos que no son míos. Lo sé porque cuándo pienso en como los adquirí, me acuerdo de situaciones que no elegí vivir y pienso en que ahí nacieron, que gracias a una traición que no me vi venir me volví un poco desconfiada, que por un maltrato que no esperaba me transformé en una persona insegura, que por haber escuchado risas ahora me da algo de vergüenza expresarme. Todos tenemos miedos encima, y creemos que son nuestros porque los adoptamos, y los creemos irradicables porque sentimos que somos de una determinada forma porque nacimos así, o porque estamos rotos, pero yo hoy en día y después de mucho haberlo pensado, siento que todos somos un collage de lo que el resto dejó dentro nuestro, y que la vida nos va moldeando y poco queda de lo que fuimos a lo largo del tiempo, porque estamos hechos para sobrevivir, y sobrevivir es adaptarse, entonces nos vamos adaptando como podemos. Es extraño creer que un miedo no es más que ...

Restando

Intenté desdramatizar tu ausencia, traté de justificarte en tus silencios, y le puse excusas a tu frialdad, para que no me lastimara. Fui el "nosotros" que se disipaba, y aporté lo que la relación necesitaba de mi parte y de tu parte, para no aceptarla terminada. Di por los dos, ¿Qué iba a hacer si no era dar de sobra? No quería sentarme a vernos morir, no quería ser el testigo que observa a alguien desangrarse pero no ayuda, porque ese ya era el papel que vos habías elegido. Y nos estábamos perdiendo, y los dos lo sabíamos pero no decíamos nada: Vos no decías nada porque ya no estabas ahí: Estabas, sí, pero hace tiempo tu presencia no era más que un cuerpo al lado mío que sólo me recordaba que estaba sola. Yo no decía nada, en cambio, porque creía que si no asumíamos lo evidente, lo evidente iba a dejar de existir, creía que si nadie daba el paso de declararnos rotos en voz alta, si mirábamos para otro lado, al menos ibas a seguir al lado mío con el cuerpo, aunque ya no est...