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Melancolía

Dicen que los años no vienen solos, los míos vinieron llenos de una agridulce melancolía. Me da miedo el tiempo, lo rápido que todo termina, y lo mucho que pueden durar los recuerdos. Antes vivía, vivía y sentía. Ahora cuando estoy en el momento en el que quiero estar, enfrente de la persona que quiero estar, feliz de estar en ese lugar, siento esta rara melancolía: La que te genera saber que los minutos vuelan y que pronto todo sólo va a ser un recuerdo, que cada día ese recuerdo se va a llenar más de polvo y de ausencia hasta ya parecer viejo, como de otra vida, como de otro corazón. Te miro y sé que después te voy a estar pensando, y desearía poder hacer algo para frenar la vida en este instante en el que estoy dónde quiero estar, o poder volver a ser como antes, cuando vivía sin la ansiedad que da saber que por mucho que te aferres al presente, en breve se convierte en pasado. Y quizás sea una forma valiente de vivir la vida, o quizás sea muy cobarde, pero es que así me hicieron lo...

Feliz cumpleaños

Que ese día en el que me dijiste de salir y yo te dije que no tenía nada que hacer, te mentí: Lo cancelé todo. Y que si pienso en la felicidad, me imagino tu sonrisa. Que cuando veo alguna foto vieja, siento todavía lo mismo, o quizás más. Y que las noches en soledad, me faltan tus brazos, e incluso las noches acompañado, a veces, porque me sigo sintiendo en soledad. Que cuando te dije que no me acordaba de lo que me dijiste aquella vez, te mentí: No hay nada de vos que no recuerde. Y cuando te dije que no le había prestado atención a tus lunares, te mentí: Hasta incluso los conté. Que esa noche en la que me quedé mirándote y te dije que no me pasaba nada, me pasaba todo, estaba pensando en la suerte que tenía. Y que cuando hablabas mal sobre vos misma, sentía impotencia de no poder prestarte mis ojos, para que así te vieras como lo que realmente sos. Que no me olvidé de tu cumpleaños, venía pensando en escribirte hace un mes, pero cuando llegó el momento no me atreví, y en diez minuto...

Aprendiendo a aceptar

Y estoy aprendiendo a aceptar, contra mi corazón y su credulidad, que así es como se me dan las cosas, una, dos, tres, todas las veces. Que acá es dónde estoy y esta es la clase de amor que hoy en día puedo recibir, y nada más. Que la gente es temporal y lo sé desde un principio. Que las bienvenidas tienen fecha de vencimiento. Que sé antes de abrir el libro cuál va a ser el final. Que conozco a personas que por alguna razón no tienen ni pueden tener destino de permanencia. Que todo parece un dejavú, que nadie nunca se queda, o se puede quedar. Y estoy aprendiendo a entenderlo, a no creer que tiene que ver conmigo, que es algo que a mi me falta, o que siempre va a pasarme igual. Estoy aprendiendo a pensar que es ahora, que mañana no se sabe, que hoy en día me toca vivir estas experiencias, cortas, intensas, pero sin chance de ser nada más que oportunidades, rostros que quizás nunca más voy a poder mirar. Y las tomo, aunque mañana van a dolerme, porque mi corazón no aprendió jamás a ser...

Tu nombre

Sinceramente creo que es triste pensar que la poesía nos salva del mundo, porque es afirmar que algo, o alguien que crea algo, nos tiene que salvar. Y sabes, te juro que me encantaría no sentir como siento, creer que este planeta es más humano, que no tenemos que escaparnos de ninguna forma. Pero la realidad es que cada uno encuentra su manera de hacerlo, y todos al final del día lo hacen. Algunas maneras son más nocivas, otras más inofensivas, en fin. Yo me refugio en las palabras, son mi lugar seguro, en el que no entra nadie más que yo, y cuando las leo las siento, y me siento inmersa en ellas, y en las personas que las escribieron, y este mundo me parece mucho mejor.  Te dediqué las palabras más lindas, las más tristes, te dediqué palabras de aliento, de pasión y desamor. Te escribí los versos más oscuros, y los más serenos, te lloré en escritos, te amé y lo eternicé en papel, y de alguna forma hiciste que cada palabra me sonara a vos.  Y la poesía está un poco celosa, p...

Promesas

No quiero que pienses que soy nuevo en esto, aunque quizás lo parezco, porque ante la duda, siempre te creo. En realidad, ya lo escuché todo de distintos labios, llega un momento que las promesas se terminan, y se repiten siempre, como un disco viejo. Que te quiero sólo a vos Que nunca nadie me trató tan bien Que me despierto pensándote  Que me preocupo Que quiero verte Que no existe nadie más  Que hace mucho no sentía nada igual Que siempre, te lo juro, voy a estar. En realidad no hay mucho más que eso, y como ya te dije, no pienses que con vos me estreno. Mi corazón ya escuchó una y mil veces lo que me estás diciendo, aunque me mires ahora y te sorprendas de lo iluso que parezco, porque por alguna razón el amor con vos tiene gusto a nuevo. Es que ya las conozco todas, me las sé de memoria y las repelo, pero en vos suenan diferente. Y te lo juro, no tengo idea de por qué, pero cada vez que me prometes algo, primero te creo, y después pienso en por qué te creí tan fác...

La decisión

Dejé una nota que decía "De esto no tiene la culpa nadie" en mi escritorio, y tomé coraje, o cobardía, todavía no sé bien que requiere esa decisión. Ordené la habitación, dicen que todos lo hacen antes de ese momento. Repasé nombres, quizás tenían la culpa muchos, pero la decisión al fin y al cabo era sólo mía, me parecía más simple renunciar. O tal vez eran ellos, tal vez me habían forzado a hacerlo. Me puse a llorar, sabía bien que era la última vez que lo haría, igual que todo lo que requiere sentir, y volví a repasar mi plan, pero estaba totalmente decidida: Hoy en mi casa alguien iba a morir. ¿Qué se hace cuando te desganas completamente de todos? ¿Qué se hace cuando te cansas de sufrir? Y colgué a mi corazón de una soga, por el cuello. Lo vi luchar por su vida, lo vi asfixiarse y lo vi morir. En cuanto a mí, sigo viva. Pero ya no soy aquella que fui. Y los diarios dicen que fue asesinato. Y los diarios me culpan a mi. Y yo los culpo a todos ellos que me hirieron, y...

Mis sentimientos

Me quedé sin palabras, ¿que te puedo decir?, mis sentimientos no son debatibles. Es que cuando se trata de una opinión, yo peleo, defiendo mi posición con uñas y dientes, y admito finalmente cuando me equivoco. Pero esto se trata sobre lo que sentí, y lo que siento no se refuta. Entonces, si me hiciste sentir mal, incómoda, triste, no hay nada sobre lo que deliberar, no puedo darte el brazo a torcer, no puedo decirte que tenes razón, que no debería haberme dolido tanto, que no debería haberme causado lo que me causó, o que pensándolo mejor es verdad, que es algo que no tiene que ponerme mal. Porque vos lo estás razonando, y yo lo siento. Y te lo juro, podemos abrir un debate sobre lo que vos quieras, menos sobre mis emociones. Me sentí mal. Y nada de lo que digas va a cambiar esa realidad. Porque vos estás pensando, con la mente en frío, y yo lo sentí, con el corazón en caliente. Me dolió, quieras o no. Podés elegir hacerte cargo de eso, pero jamás te voy a pedir disculpas por haber s...