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Reencuentro

Esta es la historia de un reencuentro que todavía no sucedió, que tal vez nunca lo haga, del cual necesito escribir para calmar mis miedos, esos que tengo cuando pienso en que quizás no vuelva a verte nunca más. Va a ser febrero y tus ojos se van a tropezar con los míos en ese mismo viejo bar, los recuerdos me van a invadir y la emoción se me va a dibujar en la mirada, no voy a saber que decir, y entonces me saldrá sonreír, (sé que te gusta que lo haga), y vos vas a hacerlo también, ¿No?, porque... ¿Qué más lindo que serle recíproco a una sonrisa? El abrazo va a durar unos segundos, pero yo los voy a sentir eternos porque mi corazón va a detener el tiempo en ese instante, porque en mi imaginación el mundo va a dejar de girar mientras nuestros brazos están entrelazados, y va a parecerme casi falso, después de tanto soñarte, que te hayas hecho realidad, que todos los pensamientos que te dediqué se hayan materializado y seas de nuevo presencia, y te voy a apretar más fuerte, intentando...

Superarte

Voy a salir con personas sin interés en hacerlo, voy a quedarme en mi casa cuando note que no funciona, voy a fingir que estoy bien, aunque me esté muriendo por dentro, voy a llorar frente a cualquiera cuando me canse de mentir. Voy a refugiarme en la música, o en el alcohol, o en otras camas. Voy a forzarme a olvidarte de cualquier manera, y me voy a enojar: Me voy a enojar porque vivo luchando contra lo inevitable, y vas a estar en mi mente: Vas a estar cuando piense y repiense en cada cosa que me dijiste que sentías y en qué pudo haber cambiado en el medio, y cuando piense en cada cosa que dije o hice que tal vez estuvo errada o cuando me eche culpas que no son mías para justificar o entender por qué ya no estás. Vas a estar a las 3 AM cuando intento bailar y despejarme, a las 5 AM cuando vuelvo a mi casa sin haber podido siquiera un segundo dejarte de pensar o de buscar en una multitud tu rostro aún sabiendo que no estabas ahí, a las 3 PM mientras trabaje y eso tampoco me distraiga...

3 deseos

Apagó las velas y lo pidió 3 veces. Se enojó con la vida un momento, con su suerte otro rato, con el destino un poco, y con el destiempo también. Cada día parecía quererlo más y tenerlo más lejos, todo seguía su curso, menos su amor, que estaba estancado en el tiempo. ¿Cuánto tiempo se puede extrañar a una ausencia? ¿Cuánto tiempo se la puede mantener presente? Apagó las velas y lo pidió 2 veces, su tercer deseo era estar bien, con o sin él. Se fue desprendiendo de la idea de necesitarlo para estar completa, y aunque todas las noches lo recordaba, dejó de esperar que volviera: Solo pensaba en sanar. Apagó las velas y lo pidió 1 sola vez. Sus otros 2 deseos eran estar bien, y enamorarse de sí misma. Es que en el proceso de perderlo se había echado culpas que no le pertenecían, para no culparlo. Pero ya estaba cansada de traicionarse para mantenerse leal a la idea que tenía de una persona, que ya no estaba ahí. Y un día, en el proceso de recuperarse, sus deseos volvieron a ser todos suy...

Esto también pasará🐛🦋

Todo constantemente está cambiando, ¿no?, los días pasan a ser meses, el invierno lentamente es reemplazado por la primavera, las orugas evolucionan en mariposas, las semillas se convierten en árboles, los niños se vuelven adolescentes, la vida siempre encuentra su camino, su forma de sobrevivir, el mundo como lo conocemos evoluciona, nada es estático, todo llega a su final, y cada final siempre anticipa un nuevo comienzo. Estamos en ese constante cambio, ¿No? Este dolor debe estar mutando, aunque yo no lo note, aunque todas las noches me vaya a acostar con la misma sensación de frustración en mi pecho, con el mismo vacío encima que no me deja descansar, que me hace pensar, mientras mantengo los ojos abiertos, si algún día algo cambiará, o si estoy caminando pero no avanzo, si para mi el tiempo se detuvo para siempre en el momento exacto en el cual no soy feliz. Yo sé que todo constantemente está cambiando, lo veo en las arrugas que se le forman a mi viejo cuando sonríe, lo veo en lo ...

Melancolía

Dicen que los años no vienen solos, los míos vinieron llenos de una agridulce melancolía. Me da miedo el tiempo, lo rápido que todo termina, y lo mucho que pueden durar los recuerdos. Antes vivía, vivía y sentía. Ahora cuando estoy en el momento en el que quiero estar, enfrente de la persona que quiero estar, feliz de estar en ese lugar, siento esta rara melancolía: La que te genera saber que los minutos vuelan y que pronto todo sólo va a ser un recuerdo, que cada día ese recuerdo se va a llenar más de polvo y de ausencia hasta ya parecer viejo, como de otra vida, como de otro corazón. Te miro y sé que después te voy a estar pensando, y desearía poder hacer algo para frenar la vida en este instante en el que estoy dónde quiero estar, o poder volver a ser como antes, cuando vivía sin la ansiedad que da saber que por mucho que te aferres al presente, en breve se convierte en pasado. Y quizás sea una forma valiente de vivir la vida, o quizás sea muy cobarde, pero es que así me hicieron lo...

Feliz cumpleaños

Que ese día en el que me dijiste de salir y yo te dije que no tenía nada que hacer, te mentí: Lo cancelé todo. Y que si pienso en la felicidad, me imagino tu sonrisa. Que cuando veo alguna foto vieja, siento todavía lo mismo, o quizás más. Y que las noches en soledad, me faltan tus brazos, e incluso las noches acompañado, a veces, porque me sigo sintiendo en soledad. Que cuando te dije que no me acordaba de lo que me dijiste aquella vez, te mentí: No hay nada de vos que no recuerde. Y cuando te dije que no le había prestado atención a tus lunares, te mentí: Hasta incluso los conté. Que esa noche en la que me quedé mirándote y te dije que no me pasaba nada, me pasaba todo, estaba pensando en la suerte que tenía. Y que cuando hablabas mal sobre vos misma, sentía impotencia de no poder prestarte mis ojos, para que así te vieras como lo que realmente sos. Que no me olvidé de tu cumpleaños, venía pensando en escribirte hace un mes, pero cuando llegó el momento no me atreví, y en diez minuto...

Aprendiendo a aceptar

Y estoy aprendiendo a aceptar, contra mi corazón y su credulidad, que así es como se me dan las cosas, una, dos, tres, todas las veces. Que acá es dónde estoy y esta es la clase de amor que hoy en día puedo recibir, y nada más. Que la gente es temporal y lo sé desde un principio. Que las bienvenidas tienen fecha de vencimiento. Que sé antes de abrir el libro cuál va a ser el final. Que conozco a personas que por alguna razón no tienen ni pueden tener destino de permanencia. Que todo parece un dejavú, que nadie nunca se queda, o se puede quedar. Y estoy aprendiendo a entenderlo, a no creer que tiene que ver conmigo, que es algo que a mi me falta, o que siempre va a pasarme igual. Estoy aprendiendo a pensar que es ahora, que mañana no se sabe, que hoy en día me toca vivir estas experiencias, cortas, intensas, pero sin chance de ser nada más que oportunidades, rostros que quizás nunca más voy a poder mirar. Y las tomo, aunque mañana van a dolerme, porque mi corazón no aprendió jamás a ser...