Entradas

¿Me estoy cansando?

Me estoy cansando de los comienzos, de que todos tengan sabor a final. Hay cierta torpeza en quién siempre comete los mismos errores, hay una repetición que asusta, una participación en el dolor, que es compartido, entre lo que lo lastima, y él mismo, que permite que lo sigan lastimando. ¿Nunca aprendo? Me estoy cansando de los principios, de que todos tengan sabor a dolor. Es que quizás soy yo esa torpe que se atormenta a bienvenidas que son despedidas aseguradas, quizás soy yo la que no aprende de ningún error, o quizás son experiencias, porque aunque diga estar cansándome, al final del día cada mentira tiene sabor a verdad, al final, me gusta ser quien a pesar de todo, confía y ve lo mejor que pueden llegar a ser, en todos los demás. Al final nunca me canso, ¿A quién engaño? La vida es más linda compartida con los demás, y aunque ya no sea la misma, no creo nunca cansarme y dejar de intentar, porque sigo creyendo en que tal vez, algún día, llegue quien por fin no sea una futura heri...

Miedos

Tenía miedo de que estés, de que te vayas, de que te quedes poco, o demasiado, de no saber que ibas a hacer. Tenía miedo de perderte, miedo de tenerte, miedo de estar bien juntos, o mejor separados, miedo de estar lastimandonos, miedo de que nuestra relación no fuera más que algo destinado a destruirse y terminar, tenía miedo de que fueramos una obra esperando ser demolida, miedo de que cada segundo fuese el último, miedo de vivir con la certeza de que, quizás en cuestión de días, o meses, pero teníamos fecha de vencimiento, teníamos final, miedo de no proyectarte en mis planes, miedo de no poder pensarte al lado mío siquiera en fechas cercanas, de no creernos más que algo débil y frágil, algo sin futuro, algo temporal. Tenía miedo de que no fueras vos, o no fuera yo, o no fueramos nosotros, miedo de estar intentando conservar algo que quería morir, miedo de sentirte mi enemigo, miedo de vivir discutiendo para tener la última palabra, para tener la innecesaria y sobreestimada razón. Te...

Aunque me duelas después

Vení, sorprendeme con algún truco que ya no conozca, haceme creer en tus promesas, inventate mentiras nuevas, unas que pueda comprar, aunque todo sea falso, de papel. Vení, jugá a quererme, fingí que te intereso, besame algo más que la piel, dejame marcas en algún lugar más que tan sólo en el cuello, aunque me duelas después, ayudame a cambiar un dolor por otro, a borrar su nombre con el tuyo. Es que cuando me canso y aburro de la monotonía de extrañarlo, deseo extrañar a alguien más, a cualquiera que no lleve su rostro. Es que cuando me canso de desear estar bien, ya no me interesa tanto eso, como dejar de sufrir por él. Vení, no me decepciones, o decepcioname y que me importe, ganate un lugar en mi corazón, demostrame que existe gente después de él, que su nombre no es sinónimo de amor, ni de dolor. Es una locura lo que te estoy pidiendo, ya lo sé, porque hasta hace poco mi intención era sanar. Pero ya pasó tanto tiempo, ya me cansé tanto de recordarlo, que estoy esperando ansiosa a...

Volver atrás

Si pudiera volver atrás, cerraría puertas mucho antes de cuando efectivamente las cerré, me cansaría más rápido, me despediría sin miedo y en voz alta, correría lejos de donde siempre supe que no me sabían querer. Me respetaría más, pediría sin ningún atenuante que me respeten, renunciaría más seguido. Si pudiera volver atrás, haría varias cosas diferente, pero principalmente, diría muchos no sin ningún pero, ayudaría exclusivamente cuando quiero hacerlo, no dejaría que me usen, no me sentiría mal por no querer algo, o a alguien, y cuando me sabía maltratada, ahora me iría lejos, no gastaría ni un segundo de más en lugares donde sabía con certeza que no tenía que estar, no me daría vergüenza exigir un buen trato, no me rompería el alma para encajar con algunos corazones, no seguiría insistiendo dónde me demostraban una y otra vez que no valía la pena. Si pudiera volver atrás, estoy segura de que no le dejaría a mucha gente subestimarme, pero no puedo. Entiendo que el pasado fue un efec...

Certeza

Y fuiste la certeza de que puedo sentirlo todo por alguien, aunque ese alguien no me corresponda, aunque yo no sea una certeza para vos. Fuiste la certeza de que mi corazón funciona, que alguien puede hacerme vibrar, que no me enfrié completamente por dentro, que lo que sentí por vos es lo que tengo que buscar en alguien más. Fuiste la certeza de que no estoy rota, ni vacía de emociones, que alguien pudo y otra persona podrá volver a despertar en mí todos esos sentimientos que daba por muertos, que no todos los besos tienen el mismo sabor cuando los labios te importan, que hay miradas que son cálidas y te hacen darte cuenta de que las estuviste buscando toda tu vida en otros lugares. Fuiste la certeza de que los ojos brillan por algunas personas, de que existe la conexión a primera vista, de que mi piel todavía puede sentir el calor ajeno, fuiste la certeza de que me quedan muchas cosas por vivir, que existirán personas que sepan muchas emociones despertar en mí.  Entonces, admito...

Domingos

Detesto los domingos por la noche, los detesto. Hay algo que sucede cuando empieza a oscurecer, cuando se hacen las 7 pasaditas, y el día paulatinamente va llegando a su final. Detesto los domingos por la noche, hay algo en ellos que está embrujado, que hace que duela el alma, la vida, que te trae pensamientos a flote que sólo lastiman, que te deja triste, con un sentimiento de vacío en el pecho, hay algo en ellos que da melancolía, que te hace sentir sólo, que te hace llorar. Quizás sea que en la vorágine del día a día, en la rutina, uno no tiene tiempo de pararse a pensar, uno vive, hace y deshace, no mira para adentro, no se pregunta si está siendo feliz. Quizás sea que la calma que precede a la tormenta, a veces es inclusive más dolorosa que la tormenta, porque es cuando toca sufrir todo lo que el mal clima destrozo con su paso. En el silencio te das cuenta del ruido que te estaba atormentando, en la tranquilidad entendes lo mucho que te destruye la ansiedad. Pero la calma de los ...

El tiempo

Dicen que con el tiempo todo deja de doler, lo cierto es que nunca tuve ninguna simpatía con el tiempo. El tiempo cura, pero también desgasta, genera ganancias, pero también pérdidas irrecuperables, sana, pero también agota. Y hace que deje de doler, dicen, pero yo no le creo nada al tiempo.  Es que hasta hace poco no sabía nada sobre alguien como vos, hasta que el tiempo, ese maldito, fue el que hizo que hoy me duelas. Pero sin embargo acá estoy: Confiándole mis ganas de volver a ser feliz al tiempo, que es quien provocó mi tristeza. Y cuando el sufrimiento parece interminable, me aferro a la idea de que el tiempo, el mismo que causó este lío, es él que me va a ayudar.  Y quizás el tiempo sea nuestra peor desgracia pero nuestra mayor salvación. Entonces me aferro a él, sabiendo con certeza que algún día me va a doler alguien más. Pero que vos ya no.  Que todos los días que pasan, estoy más cerca de que vos ya no. Sol iannaci